La viga en tu ojo
¿Eres de los que corriges a los que están alrededor? ¿De los que da feedback por la vida sin que nadie se los pida? ¿De los que está preocupado siempre que los demás hagan lo que tienen que hacer? ¿De lo que tú quieres que hagan? entonces te pregunto ¿cuándo dejas tiempo para revisar que eso que ves en los demás en realidad está en ti? no mires la paja en el ojo del otro, mira la viga que hay en el tuyo
Los seres humanos buscamos por todos los medios calificar y poner etiquetas a todo lo que vemos a nuestro alrededor, buscamos poner en nuestra biblioteca mental de eventos, hechos y acciones cada una de las cosas vividas y observadas. Las calificamos en buenas y malas, generando creencias, cambiando valores que después dirigen nuestro actuar.
Pero lo que nos perdemos de observar, es que esas situaciones que calificamos y criticamos son un reflejo de nosotros mismos, porque en realidad lo que pasa en nuestra mente en el momento de calificar es que nosotros estamos dando nuestra interpretación personal a esa situación.
Sí, es nuestro pensamiento, nuestro ser mismo en acción que está entregando un significado, ya sea bueno o malo, bonito o feo a lo que estoy viendo, sintiendo y/o percibiendo.
Entonces, lo que yo me pregunto es ¿qué es lo que hay en mi de esa situación que me hace ver esto así? ¿qué es lo que tengo guardado en mi mente y en mi corazón que hace que tenga la necesidad de criticar esta situación? ¿qué es lo que tengo que aprender de mi misma?
Y en el proceso de responder estas preguntas no siempre logro obtener una respuesta, a veces porque me da miedo, a veces porque le quito importancia o porque simplemente es más fácil hacer la critica y olvidarme de que en realidad "el problema" está en mi.
Cuesta atreverse a mirar estás situaciones, a darse el tiempo, el espacio para ir meditando al respecto e ir encontrando la mejor de versión de uno mismo.
Y cuando no se puede avanzar solo, es necesario tener la humildad de pedir ayuda, siempre hay alguien que te puede tender una mano, una palabra, un abrazo que te contenga y te acompañe en tu proceso de evolución.
Solo falta tener la voluntad de tomar la decisión de querer ser mejor. Te invito a qué te atrevas.