El viaje
Hace unos días escuché lo siguiente de un monje budista “cuando te conoces a ti mismo, cuando trabajas en tu interior, no es que la vida deje de tener complicaciones, en realidad tú te has vuelto más fuerte y sabio, por lo que puedes resolver mejor los problemas que la vida te presenta”.
Estos días en que me he tomado un descanso he estado reflexionando respecto de mi propio crecimiento y creo que lo que indica el monje es muy cierto.
Observando recuerdos de como era yo hace unos años atrás, viendo el camino recorrido, todo lo que me he caído y todas las veces que me he levantado, que cada vez puedo valorar más cada instante y puedo estar un poquito más presente, me siento feliz de tener la capacidad de adaptarme y evolucionar en armonía y tranquilidad.
Entiendo que el camino de esta vida es poder conocerse más allá de lo evidente, más allá de lo que digan lindas frases, religiones o filosofías, ya que solo tú en tu interior encontrarás la respuesta que tienes que encontrar o que vienes a encontrar.
La respuesta del Buda no te sirve, ni la de Lao Tze, ni la de Jesús, ni la de nadie… porque las miras desde fuera de ti, por lo que no serán tuyas, solo al encontrar la respuesta dentro de ti entenderás lo que un gran maestro quiso decir.
Lo más valioso que puedes hacer en la vida es tomar la decisión de recorrer ese camino interior e ir limpiando lo vas encontrando, ya sean creencias que no te sirvan, hábitos que requieras cambiar, emociones que quieras sublimar, toma cada cosa y ubícala en el lugar correcto, ya sea dentro de ti o quizás lejos, muy lejos de ti.
Lo que si estoy muy segura, es que al ir caminando y limpiando, podrás ver mejor, respirar profundo un nuevo aire y vivir cada día un poquito mejor.
Aunque sea difícil, aunque te de miedo, aunque no sepas qué sucederá ¡atrévete! Y has el viaje de tu vida, has el viaje al interior, ahí dentro está todo lo que viniste a buscar a este hermoso planeta tierra.