El camino de la vida
Ayer salimos a caminar al cerro con una amiga y mientras miraba la naturaleza me maravillaba con la fuerza que tiene y como al observarla puedes ver como funciona la vida misma.
Miraba el crecimiento de las plantas, como se van abriendo camino sus raíces entre un suelo duro, piedras, en algunas partes algo seco, en una ciudad que tiene mucho smog y aún en este escenario tan rudo se abre paso.
Pienso que de alguna forma la vida se expresa en la naturaleza pase lo que pase. La vida, vive.
Y siento que con nosotros pasa algo parecido.
Siento que a este mundo hemos venido a aprender ¿qué cosa? no sé, pero a medida que he ido avanzando en mi camino he ido aprendiendo a conocerme, a relacionarme, a incorporar nuevos conocimientos y herramientas las que se han mostrado frente a las diferentes situaciones que me ha tocado vivir.
Y me he dado cuenta, que hay cosas que me ha costado más aprender, ya que hay situaciones que se repitieron y repitieron, una y otra vez hasta que logré incorporar en mi ser esa nueva habilidad o comprensión que la vida me quiso entregar.
Usualmente esas cosas que nos cuestan aprender, es porque queremos evitarlas, pretendemos no verlas, porque nos causan algún tipo de malestar, enojo, dolor, angustia, o quizás qué.
Pero la vida no se rinde, es persistente, trayendo aquellas situaciones una y otra vez hasta que no aprobemos el examen.
Y cuando identificamos estas situaciones o patrones de vida y vemos que los estamos evitando, no queda otra cosa más que ser valiente y enfrentarlos, ser humilde y entender que hay algo que no sabes y que por incómodo o doloroso que sea tienes que aprenderlo.
Y en esa valentía a veces también es importante observar que quizás no puedes enfrentar la situación solo y que necesitas ayuda, así como la naturaleza, un pajarito o una abeja polinizando, una lluvia regando, una persona sembrando.
¿Y tú cómo aprendes de la vida?