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El silencio

Me he dado cuenta que parece que evitamos el silencio. 

Este fin de semana que estuve dedicada a descansar y observé que buscaba tener algún sonido alrededor, ya fuera música, una charla, lo que fuese y en algún momento sentí que buscaba la excusa para no escuchar el silencio.

Apagué la fuente de sonido constante y empecé a observar los sonidos del ambiente, el reloj de muro, los vehículos en la calle, las pisadas de los vecinos del piso de arriba, había una calma subyacente, pero incomoda

Es extraña la incomodidad provocada, ya que me generaba la necesidad de hacer cualquier cosa, ver el teléfono, encender la televisión, leer, pero no porque en ese momento sintiera “el gusto de” sino que era por llenar el momento.

Observé que en mis pensamientos comenzaron a mostrarme mis creencias como “no estás haciendo nada, entonces estás perdiendo el tiempo”, “tienes que hacer algo útil, sino la vida se pasa”, “eres floja si no estás haciendo nada”.

También pensé en meditar o hacer yoga o algo, esperando aprovechar el espacio, pero me detuve a ver ¿qué me estaba pasando? ¿por qué estaba arrancando? ¿y de qué?

Me di cuenta que mi mente deseaba llenar el espacio, que le incomodaba estar solo mirando y escuchando alrededor, pero no dejé que tomara el control, al menos durante algunos minutos 😅.

Y en esos minutos, después de lograr apagar un poco los pensamientos que pasaban con mis creencias, sentí que estaba viva.

Sentí mi respiración, conecté con el espacio alrededor en una sensación de inmensidad, como que hubiera puesto un zoom a la habitación haciendo que se sintiera enorme y por otro lado, yo era pequeñita, lo que me generó miedo.

Identifiqué la sensación de miedo en el cuerpo tan conocida de estremecimiento, algo de frío y un poco de angustia. ¿pero miedo de qué? 

Todavía no lo descubro del todo, pero te comparto algunas hipótesis: quizás miedo a no ser tan importante y especial como creo, a no ser tan indispensable, a darme cuenta que el mundo puede girar sin mi.

Después de un rato, la sensación del cuerpo se calmó y ese mismo silencio que me hizo sentir tan pequeñita, también me mostró que también soy enorme, que soy parte de todo, que ese silencio también es parte de mi y que está ahí para mostrarme en lo profundo quién soy. 

¿Y a ti? ¿qué te pasa con el silencio? ¡cuéntame!

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