A cada instante, una decisión
Cada momento, cada segundo de nuestra vida estamos tomando decisiones y somos muy poco conscientes de esto. Creemos que el concepto de libre albedrío es algo lejano, que solo algunas personas poco realistas lo comentan, pero no nos damos cuenta de todo lo que vamos decidiendo durante un día.
Hagamos el ejercicio:
- Cuando suena el reloj en la mañana decidimos si nos levantamos inmediatamente, si nos quedamos un ratito más en la cama o si definitivamente no nos levantamos.
- Luego decidimos si tomamos desayuno primero o si nos duchamos o si hacemos ejercicio o si me quedo sentado al lado de la cama tratando de despertar.
- En el proceso de levantarme, decido si me apuro para alcanzar hacer todo lo que “debo” hacer o decido que me importa poco si me atraso o no alcanzo hacer todo lo debía hacer.
… y así puedo seguir mostrando algunas de las posibilidades que tenemos en el proceso de decisión, ya que las formas de cómo podemos afrontar una situación son infinitas.
También decidimos cosas más pequeñas, pero que son muy trascendentales como lo respirar, comer, moverme, pestañear, etc. son cosas que parecen que pasan tan automáticamente, pero uno podría decidir dejar de hacerlas.
Bajo esta misma perspectiva, también decido qué información de la que registro en mi conocimiento es valiosa y cuál no lo es, generando mi propia base de datos para poder extender mi proceso de decisión.
Y en este mismo contexto también tengo el poder de decisión sobre cómo quiero observar una situación, quiero ver el vaso medio lleno o medio vacío, quiero tomarme la vida con humor o con amargura, quiero dejar huella en este mundo o me importa poco que es lo que pase a mi alrededor.
El poder de decisión de escoger una alternativa u otra en cada segundo de nuestra vida, es un privilegio del que deberíamos estar conscientes, ya que si no decidimos nosotros hacernos cargo de algo, estamos dejando que otro decida por nosotros. ¿y es eso lo que queremos?
Ahora es momento de ser el adulto responsable que necesitas ser, el momento de dejar de quejarte de lo que hacen otros y tu convertirte en el agente cambio que quieres ser, no es necesario que te vuelvas en un gran activista mundial, basta con que seas el gran activista, el gran creador de tú vida.
Y si no sabes por donde partir… ¡yo te ayudo!