Expandirse
Ayer tuve un hermoso día en conexión con la naturaleza en un lugar que está en la Cordillera de los Andes llamado El Cajón del Maipo.
Es un lugar de grandes montañas, ríos, árboles muy antiguos y mucho silencio. Ese silencio exquisito que brinda la naturaleza que te guía a descubrir tu corazón.
¿Cómo silencio dirán ustedes si en la naturaleza hay muchos sonidos? Y claro que los hay, pero cuando logras entrar en contacto con esos sonidos, vaciando tu mente, sintiendo tu respiración y cómo tu respiración se sincroniza con este silencio natural, algo maravilloso sucede.
Y lo que sucede es que te empiezas a expandir, empiezas a sentir tú corazón pulsando con el corazón de la naturaleza, con el corazón de la tierra misma.
Comienzas a dejarte llevar por la música que crean el viento entre las montañas, el fluir del río, el sonido de las hojas de los árboles que parece que bailaran para saludarte y festejar el estado de presencia en que estás.
Mientras me lees probablemente pensarás que me puse muy poética, muy cursi, pero en realidad te invito a que trates de experimentar estás sensaciones, que son sensaciones que creo que no hay palabras para describir, sino que son cosas que se deben experienciar (*).
Cuando logras poner la mente en un estado de calma, de silencio espaciado (**), lograr conectar con lo que te rodea de una forma más profunda, que te permite ser empático con el entorno, no solo lugares, sino también personas y situaciones.
Al trabajar el estado de consciencia, de presencia, logras entender desde otras variables o dimensiones el mundo que te rodea. No siempre la mente o razón es la mejor herramienta, ya que si bien nos ayuda a hacer reflexiones respecto de cualquier tema, nuestro cuerpo en su conjunto trabajando todos los sentidos, nos puede proporcionar mucha más información que lo que nuestra cabeza de manera “racional” logra procesar.
Y si logramos incorporar como experiencia válida en nosotros todo lo que captan nuestros sentidos, me expando más allá del límite de mi cuerpo y por supuesto de mi mente.
Pero es poco lo que te servirá leerlo, tienes que experienciarlo y si no sabes cómo yo te puedo ayudar.
(*) situaciones que son tú propia experiencia
(**) la mente debe calmar o disminuir la cantidad de pensamientos que pasan a través de ella y cuando estás en estado de presencia entre pensamiento y pensamiento se crea un espacio, que con el paso del tiempo empieza a ser mayor el espacio que la cantidad de pensamientos.