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Aceptar

¿Qué haces cuando sucede algo que no te gusta o que no esperabas que ocurra como creías que iba a pasar?

Usualmente los seres humanos, estamos varios minutos, horas, días o incluso años, rumeando el pensamiento de “esto no debería haber sucedido”. Y este pensamiento lo único que hace es drenar nuestra energía vital, porque lo único que hacemos es recrear en nuestra mente la escena pensando en qué cambiaríamos, qué diríamos, qué haríamos que no hicimos en el momento que sucedió, pero a fin de cuentas, ese momento nunca se volverá a repetir… no al menos como lo pensamos.

Entonces, ¿por qué no hacernos conscientes que no podemos hacer nada al respecto? ¿Por qué no aceptar que está fuera de nuestro alcance cambiar esa situación y decidimos dejar ese pensamiento atrás para seguir más livianos con nuestra vida?

Yo siento que es porque no observamos la situación con altura de miras, buscando la posibilidad de aprender del hecho y no podemos mirarla así porque estamos imbuidos en la idea que nosotros sabemos qué era lo correcto que debía pasar, nosotros ya lo sabemos todo.

Cuando logras abrirte a la pequeña posibilidad de que a lo mejor no tengo razón, que a lo mejor yo también contribuí a que esa situación no saliera bien, ahí recién logro abrirme a aprender. Y para aprender debo reflexionar sobre lo que yo tengo dominio, que es sobre mí mismo.

Entonces, miro la situación viendo las posibles causas en mí que llevaron a ese punto, viendo las cosas que creo que hice mal y que podría mejorar, desde la actitud, las emociones que aparecieron y que permanecieron hasta este día en que estoy haciendo el análisis, las palabras que dije viendo por qué las dije, qué quería provocar y por qué.

Así, voy aceptando que sí tengo algo que aprender, que no soy perfecto, que también me puedo equivocar igual que cualquiera en este mundo. Me acepto tal cual como soy.

Cuando logro poner todo esto sobre la mesa, contándome la verdad -porque si me miento todo esto no sirve de nada- logro obtener una lista de nuevas herramientas que puedo incorporar a mi día a día, que me permitirán desenvolverme mejor, pudiendo reconocer cuando algo similar suceda, y así tomar una mejor decisión, reaccionando mejor, más consciente del efecto que puedo provocar en otros y en mí mismo.

Y lo mejor de todo es que con esta actitud de aprendizaje logro liberar espacio en mi mente y en mi corazón, para recibir nuevas situaciones que me enriquezcan cada día más.

Te invito, reflexionar, aprender de esas situaciones que tu mente no deja ir y que solo te amargan la vida. Y si no sabes cómo hacerlo, yo te puedo ayudar.

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