Los regalos de la vida
Hace unas semana tuve la oportunidad de tomarme vacaciones, ya tenía mucho cansancio acumulado en el cuerpo y era tiempo de detenerme un rato. Fueron 5 días donde me puede enlazar con la naturaleza de la Riviera Maya y a través de esa unión logré conectar conmigo nuevamente.
La vorágine de la vida ya me había empezado a desconectar de mí misma. En estos días volví a darme cuenta de los regalos que la vida me da, la posibilidad de viajar, de descansar sin preocuparme de nada, de poder conocer lugares hermosos con historias profundas como Chichén Itzá o Tulum que son bendiciones que nunca pensé que podía llegar a recibir.
La sensación de profunda gratitud y alegría de poder cumplir mis sueños, mis deseos, sin rendirme, pero cuidando de disfrutar también el proceso de vivir la vida, con sus complejidades, con todas las emociones y sentimientos por los que pasamos día a día, tratando de aprender un poquito más de mí en cada situación.
Amo quien soy, amo lo que he construido, con mis luces y mis sombras, con fallas y con mis logros, amo amar cada respiro que doy y sentir que estoy viva, compartiendo lo mejor de mi con quienes me rodean.
Me guío por la estrella de mi propósito, que ilumina mi camino entregándome la energía para ser la mejor la versión de mí misma y ayudar a otros a iniciar el camino del conocimiento personal, que a veces es tan esquivo al comenzar este viaje. Por ahora, mi compromiso es dejar espacio para mantener esta conexión, para no dejar pasar sin observar los detalles hermosos de la vida y disfrutar hasta la última gota de cada momento.
Aprovecho -y te agradezco- desde el corazón a ti que me estás leyendo, que diste un like a este artículo o que lo compartiste, porque te diste el tiempo de conectar conmigo, te diste el tiempo de ayudarme a cumplir mi propósito para impactar a más personas creando un mundo más amable con cada ser que habita en él.
Y si necesitas apoyo en tu camino de autoconocimiento, recuerda que estoy aquí, que te puedo acompañar.