El primer y último tramo
Cuando emprendemos el camino hacia cumplir un sueño, una meta, muchas veces los primeros pasos y el último tramo se hacen difíciles.
Los primeros pasos tienen la labor de romper antiguas creencias, traspasar nuestros más profundos miedos, eliminando los bloqueos que nos impiden ir más allá y ayudándonos a replantearnos la forma de hacer las cosas y de mirar la vida, sacándonos de una buena vez de la zona de confort.
El último tramo en algunas ocasiones se acompaña de cansancio, tal como cuando vas subiendo una montaña, quedando muy poco para llegar a la cima y lo único que quieres es sentarte un rato para descansar, sin embargo si lo haces sabes que no podrás seguir.
En ambos casos, hay que sacar fuerzas de flaqueza para avanzar y conseguir eso que tanto quieres, sabes que puedes hacerlo, no obstante sientes que el peso sobre ti es inmenso, te planteas situaciones imaginarias que hoy no existen, que en tu mente son tan reales que abruman.
En ambos casos, lo único que te empuja a seguir es tu propia motivación, la ilusión de hacer real ese sueño y que mientras esté viva la llama de esa ilusión, siempre podrás seguir, quizás más lento, quizás más rápido… no importa… tú logras avanzar.
Hoy que estamos llegando a fin de año, donde a muchos se nos puede hacer pesado avanzar, entonces, te invito a que conectes con esa motivación profunda que te impulsa a hacer lo que haces y regálate un tiempo para encender nuevamente la ilusión que ella te regala.
Y si no la conoces ¡búscala! Encuentra esa motivación profunda que te hace disfrutar de la vida, de lo que haces, de quienes te rodean y de ti mismo, no pierdas la oportunidad de conectar con esas ganas de ser y hacer de tu mundo un espacio inmenso, brillante, lleno gozo.