El camino recorrido
Mirando el camino recorrido puedo observar cuanto he crecido, cuánto he cambiado.
Todo el esfuerzo invertido, cada paso, cada partícula de energía dedicada a evolucionar, a mejorar ha dado frutos.
A veces he recorrido este camino a paso firme, segura, sin ninguna duda, con plena voluntad de avanzar.
Otras veces he tenido miedo, dudas, pánico quizás al ver las sombras de mi propia alma.
A todos nos pasa lo mismo ¿no?
Sí, no hay quién se salve, no hay quien diga que no tiene sus momentos difíciles y otros de profundo gozo.
Así es la escuela de la vida, de dulce y de agras.
Y aunque a veces no me guste todo lo que vivo, hoy puedo abrazar todo, porque sé a ciencia cierta que es parte de lo que tengo que vivir para poder aprender.
Así que agradezco, solo agradezco.
Agradezco cada sonrisa, abrazo, esos buenos días, buenas tardes de un desconocido en la calle, en un ascensor, esa palabra amable y la no tan amable también que me mostró como reacciono, como soy yo.
Agradezco a mis guías, mentores y amigos que siempre están conmigo.
Y me agradezco a mí misma, por no rendirme, por mantener la llama en mi corazón que me impulsa a continuar avanzando más allá de lo imaginable.
Gracias, gracias, gracias.
Hoy te invito a que veas lo afortunado, afortunada que eres y agradece, desde el agua que tienes para beber hasta poder respirar, caminar sin dificultad.