No soy perfecta
No soy perfecta y lo acepto.
No por practicar meditación, yoga y tratar de entender quien soy realmente soy mejor que otros, no señor.
No soy perfecta, a veces me enojo o estoy triste o me frustro como cualquier otro ser humano en este mundo.
La única diferencia quizás es que me hago cargo.
Sí, porque estoy atenta a darme cuenta de lo que me pasa, de mi reacciones y de cada cierto tiempo de reflexionar y entender ¿qué me pasa? ¿por qué he reaccionado de tal manera? ¿tiene sentido que haya reaccionado así?
Y trato de no dejarlo pasar.
Porque es muy tentador mentirse, “hacerse el loco” con lo que estoy viviendo y no contarme verdad.
Sin embargo, hacerse trampa uno mismo lo único que provoca es estancamiento en tu evolución personal y por lo tanto en como vives tu vida.
Te afectas a ti mismo y de paso afectas a quienes te rodean.
Vivir mintiéndote, vivir sin hacerte cargo, es hacerte daño a ti mismo y como tú mismo te dañas, dañas a los demás aunque no lo quieras.
Seguramente te repites a ti mismo, a ti misma, soy fuerte, a mi nada me pasa, puedo o tengo que ser perfecto o perfecta según los estándares sociales, pero te pregunto ¿a qué costo?
¿Te das cuenta de cómo vas muriendo por dentro poco a poco?
El primer paso del Amor propio es contarse verdad, sin adornos, sin velos.
Por eso hoy te invito a amarte un poquito más, que te mires al espejo y abraces profundamente quién eres, quién estás siendo hoy, que lo agradezcas y que te prometas hacerte cargo con mucho Amor del único ser que realmente está a tu cargo toda la vida… de ti mismo.