Skip to main content
| Blog

La vida, una gran obra de teatro

A veces pienso que la vida es como un gran teatro, donde cada uno de nosotros somos actores que trabajamos en rotativo en el y nos van tocando diferentes roles a lo largo del día e incluso a lo largo de nuestra vida.

El teatro va montando distintos escenarios: hogar, oficinas, colegios, centros médicos, la calle, el bus, el almacén, etc. Y en cada escenario jugamos un rol, encarnamos un personaje y de alguna manera encarnamos el personaje que nosotros escogemos: el héroe o el villano.

Además, la gracia de las obras que se presentan en este teatro son todas de improvisación. En todas cada uno de los actores escoge para una situación, cuál quiere que sea su guion, construyendo a cada momento un desenlace distinto, provocando una respuesta en cada uno de los otros actores, una reacción diferente.

Un ejemplo puede ser si estoy en un bus (escenario), tengo el papel de pasajero (rol) y veo que hay muchas personas en el bus, entonces podría tomar la actitud de villano y abrirme paso a punta de codazos y empujones, encarar a alguien para que me diera el asiento y así cumplir mi objetivo, pero dejando a todo el mundo muy descontento.

O podría ser el héroe, donde en el mismo escenario y rol, voy avanzando suavemente hasta encontrar un espacio donde pueda sostenerme con la seguridad y comodidad que la situación lo permita, sin afectar al mundo e incluso siendo amable y saludando a mi paso. 

¿Pueden verlo? En cada escenario todos los actores tienen la posibilidad de construir en tiempo real su propio parlamento.

Pero a veces, entre obra y obra los actores tenemos un pequeño descanso, logramos tener el espacio de poder crear nuestro guion antes de entrar al escenario y podemos escribir concienzudamente el parlamento que queremos decir y el rol que queremos tomar.

Esta capacidad de tener estos espacios, nos da la ventaja de poder dirigir el rumbo, el desenlace de la obra de una manera que maximice los diálogos, impactando los resultados, haciendo que nuestra obra sea una obra con aprendizaje y de impacto para todos nosotros.

Los espacios también nos sirven para lograr sacarnos el personaje de un escenario y poder caracterizarnos en el personaje que requiere un nuevo escenario ubicándonos en la nueva situación para la siguiente obra a estrenar.

Esta mecánica nos abre un gran espectro de renovación personal, de jugar en la vida, de poder caracterizar distintos personajes y lo que es más importante ¡lo puedo escoger!! Nadie me impone quien quiero ser, siempre es mi decisión, es tu decisión.

¿Entiendes todos tus roles?¿entiendes cómo escribir tus parlamentos? Sino sabes cómo hacerlo ¡Yo te puedo ayudar!!

Articulos relacionados

Newsletter

Related Articles