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Zona de confort

Se habla mucho en estos tiempos de la zona de confort, pero entendemos ¿qué es eso? ¿cuáles son sus implicancias y efectos que causa en nosotros? 

Cuándo se habla de la zona de confort automáticamente viene a mi mente la imagen de un bebé en el útero de su mamá, donde el bebé está calentito, bien alimentado, desarrollándose adecuadamente. Todo parece muy cómodo, pero el bebé va creciendo, va notando quizás cosas que le gustan y otras que no tanto, pero aún así está cómodo.

Luego, después de 9 meses ya no es factible que se siga quedando en el vientre de la madre por muchas ganas que tenga, por muy fácil que sea la vida allá adentro, ya no cabe en ese lugar y la naturaleza lo lleva a pasar a un nuevo lugar.

Y este nuevo lugar es un espacio desconocido, en el cual no tengo certezas de si estaré tan bien como antes, donde tengo que empezar a incorporar nuevos conocimientos, nuevas habilidades, buscando la forma de sentirme bien nuevamente.

Este proceso se repite de forma cíclica en nuestra vida, llevándonos a vivir nuevas experiencias y aprendizajes, nuevas sensaciones y emociones, haciéndonos crecer como personas, donde por supuesto, si no es por voluntad propia la vida se encarga de empujarnos a un nuevo estado evolutivo.

Y dado que es un proceso cíclico, deberíamos estar preparados para enfrentar estas nuevas situaciones que nos cambian por completo los escenarios donde nos movemos, en que debemos hacer gala de todas nuestras habilidades y observar cuáles son los elementos nuevos que debo aprender para poder sortear la nueva etapa de la forma más ingeniosa posible.

Y obviamente estar en lugares que no conocemos o haciendo cosas que no sabemos muy bien porque las estamos aprendiendo, nos da miedo y con ese miedo nos cuesta lidiar.

A veces el miedo nos inmoviliza, nos deja en la queja, nos atasca en el discurso de “no puedo”, “no soy capaz”, “ ¿por qué a mi?” y si no logramos salir de ahí lo empezamos a pasar muy mal, no solo nosotros, sino todos los que están a nuestro alrededor.

Otras veces ese mismo miedo podemos transformarlo en valentía, lo que nos hace movilizarnos, haciendo que tomemos el desafío, donde al emprender la nueva carrera la adrenalina de la búsqueda del triunfo es lo que predomine, buscando la meta al final de la experiencia para decir ¡Yo pude hacerlo! ¡Yo soy capaz de hacerlo!

El poder utilizar el miedo como energía movilizadora depende solo de nosotros, de sentir que somos capaces, de saber de qué cosas somos capaces, de conocer nuestras habilidades y debilidades para potenciar lo que somos y obtener nuestro mejor rendimiento.

Y si hoy crees que estás en un momento de estanco y no puedes salir ¡Yo te ayudo!!

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