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Conversar y reflexionar: las herramientas que tenemos que usar para crear una nueva realidad

La conversación en conjunto con el proceso reflexivo son el pegamento para cualquier cosa que queremos hacer en un equipo de trabajo, en una comunidad o en familia, es lo que nos ayuda a crear y soñar nuevos escenarios, encontrar soluciones y evaluar si lo que hemos hecho hasta ahora nos sirve o no y si queremos cambiarlo.

Siento que hoy día la conversación está subvalorada, como que conversar fuera una pérdida de tiempo. La conversación no es una píldora que me tomo y soluciona todos mis problemas en un instante, es un proceso donde busco de manera genuina entender a los otros seres que conviven junto a mi. 

Para entender a otro, hay que escuchar activamente y ocupar el habla para poder entender con más detalle qué me están diciendo. Suena fácil decirlo, pero ¿cómo se hace? Podemos leer e instruirnos en muchas técnicas que suenan bastante bien y que a la hora de aplicarlas no necesariamente funcionan inmediatamente, sino que es un músculo que debemos tonificar, ir al gimnasio de la conversación todos los días

Hoy en día los líderes no entienden por qué las metodologías o tecnologías que compran para aumentar la productividad fracasan en su aplicación. La respuesta es simple, es solo porque trabajan sin incluir a las personas que serán afectadas en el cambio, no piden su opinión ¿Saben realmente cómo trabajan sus profesionales? ¿Han logrado identificar dónde están sus reales dificultades? Si no han llevado a cabo una conversación abierta con ellos, donde escuches activamente, no creo que tengas la real respuesta.

Cuando las personas a las que afectas no están involucradas en el proceso de transformación, no les hace sentido ningún cambio, ninguna mejora o herramienta por muy buena que sea, por lo que consciente o inconscientemente lo rechazan o boicotean. Aunque no lo creas, implementar tecnología, metodología o distribución geográfica es un cambio cultural, es un cambio que afecta la vida de alguien, te guste o no… y como dicen por ahí “la cultura se come a la transformación en el desayuno”.

El problema nunca es la metodología, ni la tecnología, ni el espacio físico donde trabajas (presencial o home office en este último tiempo), el problema es que no conversas, es no sabes qué es lo que pasa en tu entorno, no te interesas genuinamente en entender cómo apoyar a tu gente, sino que solo te interesa ganar la carrera de cumplir el objetivo, o tener más dinero, o ser el más cualificado, pero sin darle un adecuado sentido. Tu principal activo son las personas y tienes que aprender a interactuar con ellas y eso se hace conversando. 

Hoy las continuas crisis que estamos viviendo nos empujan a un cambio cultural y no tenemos forma de escapar de ello, solo podemos aferrarnos a usar de la mejor manera esta poderosas herramientas que son la conversación y la reflexión. No tenemos tiempo que perder, debemos conversar, conversar y conversar, preguntar para asegurarnos de fijar entendimiento, generar entendimiento compartido con elementos visuales, compartidos, conocidos por todo el equipo u organización. 

¡¡Anímate a conversar con todos!! Y reflexiona en el proceso, aprende a diseñar una conversación, ahí están tus respuestas, ahí están las mejoras que puedes hacer, ahí está la innovación ¿qué es lo peor que puede pasar?

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